Antes de comenzar cabe advertir que la Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro no está descrita en un solo sentido. Por ser vía de escape para Vitoria-Gasteiz, la capital vasca es origen tanto para el primer tramo, descrito en sentido norte, como para el segundo tramo, descrito en sentido sur-este.
Los tramos segundo y tercero de la Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro casi cubren los 69 km de antigua vía entre la capital vasca y la localidad de Estella. Queda pendiente por completar el recorrido con la llegada a la ciudad del Ega. Aunque se han recuperado los 3 Km más inmediatos a Estella (incluido el túnel de Zubielqui), aún faltan por acondicionar 6,5 Km en tierra de nadie. Este tramo, que actualmente se ha de hacer por una transitada carretera o pistas alternativas, nos impide llegar de forma cómoda y segura a un final monumental como es Estella, donde conectar con una de las mayores aventuras en territorio peninsular: el Camino de Santiago Francés.
Antes de partir, también advertir sobre la duplicación del kilometraje entre Vitoria-Gasteiz y Murieta. Los hitos kilométricos que encontraremos a pie de vía se corresponden con el kilometraje realizado desde Estella. Pero por el sentido inverso a nuestro discurrir, en la presente descripción el kilometraje tiene su origen en Vitoria.
De la capital vasca a la Sierra de Elgea a través de La Llanada Alavesa
El punto de arranque se localiza en el aparcamiento este del parque de Gamarra, junto al moderno, irregular y verde edificio que acoge la piscina cubierta municipal. En este lugar, un cartel con un mapa de la vía verde marca de manera clara el comienzo de esta ruta que, en sus primeros cuatro kilómetros, tiene un firme de asfalto. El camino enfila decididamente hacia el norte sobre el rastro original del ferrocarril, atravesando el paisaje agrícola de La Llanada Alavesa. Esta comarca presenta el aspecto de una vasta superficie llana, prácticamente encerrada por diversas cadenas montañosas. Lo plano de estos campos de labor permitió el desarrollo de la vía de forma rectilínea, sin curvas que alteren el paso del viajero. Al frente, dominando todas las perspectivas, el terreno se rompe y se eleva en las quebradas de la Sierra de Elgea, última balconada de la meseta antes de despeñarse hacia el mar.
Dejamos atrás el casco urbano de Vitoria/Gasteiz cruzando, sucesivamente, un puente de hormigón sobre el caudaloso Zadorra, una pasarela de nueva factura sobre el barranco posterior y un paso inferior de la autovía del Norte (A 1). El Zadorra avena la “cantimplora” de Euskadi, un sistema de embalses localizado en su cabecera del que beben, además de Vitoria/Gasteiz, las densas zonas urbanas del bajo Nervión. Ascendiendo una pendiente casi inapreciable, a poco de superar la barriada de Gamarra Menor (km 1,2) se cruzan pasado y futuro. El antiguo trazado del Ferrocarril Vasco Navarro pasa bajo un imponente viaducto del tren de alta velocidad.
En el km 2 se pasa por la estación de Durana, de la cual sólo se conserva la vivienda del jefe de estación, convertida hoy, para solaz de los viajeros, en un agradable asador en el que tomar un descanso (y lo que se tercie...). La vía verde prosigue su recta trayectoria hacia Retana/Erreteana, situada en el km 3,3. En esta localidad, su vieja estación se conserva en perfecto estado, aunque hoy tiene uso residencial.
En la salida de Retana existe un panel del itinerario ciclista entre Escalmendi y la presa del pantano, alternativa que se dirige hacia el este por carreteras locales en busca del cercano embalse de Ullibarri-Gamboa, humedal de gran biodiversidad.
En el cruce a nivel con la pista de acceso a la barriada de Amarita (km 4) acaba el asfalto y comienza el firme de tierra compactada. En las inmediaciones de Amarita hay un robledal-isla a la vera del Zadorra, lo que da lugar a un microbosque de gran diversidad: robles y arces se funden con fresnos, chopos, sauces y alisos.
Tras pasar de forma consecutiva bajo la línea férrea de alta velocidad y la nueva autovía AP-1 (km 5,9) el terreno se torna más quebrado. Adosada a las estribaciones del monte Urbiña, la vía pasa junto al palacio de Arzamendi y a cierta distancia la aldea de Luko (km 6,7).
En el km 7,46 abandonamos el trazado original del ferrocarril. Damos de lado a laestación de Urbina y su entorno (en manos privadas) para desembocar en la barriada de Urbina. La estación conserva su edificio de viajeros en perfecto estado como vivienda particular, bautizado con la clarificadora denominación de “El Apeadero”, por si quedara alguna duda.
Desde Urbina hasta la estación de Villareal (Legutiano) las obras del tren de alta velocidad han alterado el trazado original del Ferrocarril Vasco Navarro. La ruta alternativa nos reconduce por el Camino de Bagoeta, pista asfaltada de escaso tráfico. Además, las obras tienen aparejadas cierto trasiego de camiones, por lo que se deberá extremar la precaución mientras éstas perduren. Oportunas y sucesivas indicaciones nos guían, evitando posibles extravíos, en este cambiante tramo en obras.
Superada la estación de Legutiano, el trazado deja atrás La Llanada Alavesa con sus campos de labor vestidos de verde cereal, o desnudos por el arado, y encara las primeras estribaciones de la Sierra de Elgea. A la altura del nuevo paso bajo la autovía AP-1 se adentra en el flamante robledal de Santiagolarra. Cubierta por el arbolado, la vía verde llega a la estación de Landa (km 12,8), cuyo edifico de viajeros ha sido rehabilitado para fines sociales. Acto seguido cruza a nivel la carretera A-3002, el acceso a la aldea de Landa, que en la toponimia euskera quiere decir “campo”. Denominación tan rural testimonia la naturaleza de estos paisajes y la transición que se efectúa en el recorrido de esta vía verde desde la populosa ciudad de Vitoria/Gasteiz hasta lamuga con Guipúzcoa/Gipuzkoa. Tal es así que en las proximidades de Landa se halla uno de los paisajes más atractivos de la ruta, ya que ésta discurre a pocos metros de la cola del embalse de Ullibarri-Gamboa, un precioso lugar de esparcimiento que cuenta con zonas de baño, juegos para niños, aparcamiento y restaurantes. Desde Landa parte otro bidegorri que bordeando el embalse llega a la localidad de Ullibarri-Gamboa y desde allí hasta la presa del embalse. Un excelente paseo.
Al otro lado del asfalto la vía prosigue para cubrir el que quizás sea su tramo más atractivo. El trazado sube de manera acentuada por el valle del arroyo Arlabán, sumergido en el bosque mixto de hayas, robles y alisos que encierran en su seno los montes Isuskitza y Usokoaitzu, en plena Sierra de Elgea.
Un kilómetro más arriba de Landa, el tramo acondicionado como vía verde concluye en la muga de Álava y Guipúzcoa (km 14). Aquí finaliza el primer tramo acondicionado como vía verde del Vasco Navarro. No obstante, el camino de tierra que nos trajo prosigue durante otro kilómetro más, hasta el restaurante que domina el puerto de Arlabán en el municipio guipuzcoano de Leintz Gatzaga.
De la Llanada Alavesa a los Montes de Vitoria e Iturrieta pasando por Estíbaliz.
Desde la estación de Vitoria, el antiguo Ferrocarril Vasco Navarro se dirigía a Estella atravesado la parte sur del casco urbano de la capital alavesa. Sin embargo, el crecimiento urbano ha condenado al antiguo trazado y ha postergando el comienzo del tramo Vitoria/Gasteiz - túnel de Laminoria al km 2,7 de la carretera al cementerio El Salvador y Otazu (A-2130).
A poco de salir de Vitoria la carretera A 2130 cruza la angosta zona de Puente Alto, deja a un lado las instalaciones deportivas de Olaranbe y, tras una curva a la izquierda, alcanza el arranque de la vía verde. Se trata de una pequeña campa de tierra en el borde del arcén derecho que se desborda de vehículos los fines de semana. Nuestro tino lo confirman un panel informativo sobre la Vía Verde del FC Vasco Navarro y los 3 pivotes de hierro clavados en medio de la traza que convierten a la vía verde en territorio exclusivo de caminantes, ciclistas y personas de movilidad reducida.
La vía verde da sus primeros pasos la pequeña rampa que asciende a la rasante del antiguo ferrocarril, encumbrada en lo alto de un pequeño puente, obra que salvaba el cruce con la Colada de Zurbano Montes Altos de Vitoria/Gasteiz. Desde este modesto y artificial otero se divisa la recoleta imagen de la iglesia rodeada por las casas de Otazu, la primera localidad de este itinerario.
La vía verde da sus primeros pasos la pequeña rampa que asciende a la rasante del antiguo ferrocarril, encumbrada en lo alto de un pequeño puente, obra que salvaba el cruce con la Colada de Zurbano Montes Altos de Vitoria/Gasteiz. Desde este modesto y artificial otero se divisa la recoleta imagen de la iglesia rodeada por las casas de Otazu, la primera localidad de este itinerario.
Desde Otazu no hay pérdida posible: La vía se embarca en la travesía de la plana Llanada Central, donde describe una larga entre primaverales mareas de cereal. Pero no todos son campos de labor en los márgenes de la vía. Un gran trecho de esta recta se ve flanqueado, a su izquierda, por el tapial que delimita el camposanto de El Salvador, la gran necrópolis de capital alavesa.
A unos 2,5 km la vía se aproxima a otro pequeño pueblo de esta llanada: Aberasturi, cuya señera torre eclesial se va nos haciendo más visible, poco a poco, a la derecha de la traza. La vía esquiva las casas del pueblo, cruzando a su salida la carretera hacia Vitoria/Gasteiz previo paso por el pontón de Aberasturi. Al otro lado del paso a nivel aguarda otro edificio singular. La estación de Aberasturi parece más un chalet residencial (de hecho, ésta es la función que desempeña hoy día) que un inmueble destinado a acoger viajeros. Tan sólo los andenes testimonian el uso que un día tuvo este recinto. Antes de dejar Aberasturi, desde el paso a nivel merece la pena que nos acerquemos hacia las calles del pueblo, donde se dejan ver algunas imponentes casonas blasonadas, testigos de pasados esplendores.
La vía, en un discretísimo ascenso, se aproxima a Andollu. En esta localidad pegada a la carretera de Estella el Ferrocarril Vasco Navarro bifurcaba en sus vías. En su majestuosa estación, los ferroviarios se empleaban en mover las agujas que encarrilaban los trenes, bien hacia tierras navarras, o bien hacia las duras rampas por las que los automotores eléctricos trepaban hacia el santuario de Estíbaliz. El cruce de la transitada carretera sería hoy uno de los puntos negros de esta ruta si la Diputación Foral de Álava, cuando recuperó este trazado como vía verde, no hubiera construido un flamante paso inferior.
Al otro lado del paso (km 6) la ruta se divide en dos: el ramal de 3,2 km a Estíbaliz (a la izquierda) y el itinerario principal prolongándose 11 km más hacia el túnel de Laminoria (a la derecha).
Para llegar hasta Estíbaliz desde Andollu, la ruta efectúa una decidida curva hacia el norte, ascendiendo entre un suave paisaje de tierras de labor. En este ascenso será fácil escuchar los roncos sonidos de las locomotoras del Talgo o de las potentes eléctricas que remolcan trenes de un hermano mayor de este modesto ferrocarril: la línea en activo Madrid-Irún. Las fugaces pasadas de aquellos trenes discurren a poco más de 1 km de nuestra ruta, al otro lado de las casas deElburgo, una pequeña población que se divisa hacia el noreste. Hacia la izquierda también pueden contemplarse las casas de otra pequeña localidad alavesa: Villafranca.
Un par de curvas, en las que la vía se interna en otra profunda trinchera, sirven para que ganemos altura casi sin darnos cuenta y llegar a los andenes de la estación de Estíbaliz. En este ascenso, cruzaremos bajo un paso superior, obra de hormigón que dio continuidad a una ruta que, reconozcámoslo, tiene mucha más solera que la nuestra: el Camino de Santiago. Poco después nos cruzaremos con un sendero de tierra, la antigua ruta senderista que va desde Estíbaliz hasta Argandoña. Este sendero puede ser una buena alternativa para personas con movilidad reducida y carritos de bebés, que así evitan un tramo de escaleras existente al final del ramal de Estíbaliz.
El término del ramal a Estíbaliz fue concebido como un simple apeadero en fondo de saco, en el que llama poderosamente la atención la elegante arquería que, al tiempo de servir de soporte al talud, daba cobijo a los viajeros que esperaban los trenes. Una corta escalera conecta los andenes de la estación con el gran aparcamiento del santuario, donde otra escalera, bastante más larga, nos acerca a la entrada de la iglesia. En torno a esta pequeña joya románica se ha levantado un gran complejo que atiende a peregrinos y todo tipo de visitantes. Una vez disfrutadas las maravillas del Santuario de Estíbaliz bajaremos de nuevo a la ruta principal, para seguir las huellas del trazado principal del Ferrocarril Vasco Navarro.
Tras el apeadero el camino que nos lleva se divide en dos. La alternativa derecha se encumbra nuevamente a la rasante férrea y se encamina hacia el túnel de 157 m, el primero del recorrido, que pasa bajo el entorno arbolado de la ermita de Santa Lucía. A la salida del túnel de Trokoniz la Vía Verde del FC Vasco Navarro gira a la izquierda. Acompasada a las primeras estribaciones montañosas vuelve a trazar una larga recta. Surca una amplia extensión de campos de labor hasta llegar a la carretera y a la localidad de Erenchun. Al otro lado del asfalto, al frente, un camino de tierra deja a un lado el pueblo y se encamina hacia la ruinosa estación de Erenchun (10 Km.). A partir de Erenchun La Montaña Alavesa deja de ser un horizonte lejano, para convertirse en una formidable barrera al alcance de nuestra mano derecha. La traza asciende levemente y se aventura por el piedemonte serrano. Para mantener la rectitud en terreno tan accidentado, los ingenieros echaron mano de una sucesión de altos terraplenes y profundas trincheras. Para los responsables del ferrocarril esas altas trincheras, al llegar el invierno, supusieron un quebradero de cabeza. Las nevadas más copiosas formaban tales neveros que habrían de emplearse varios días en despejarlos, dejando sin servicio al tren por periodos de más de una semana. La trinchera más famosa por este asunto, conocida como Mendioz, está poco antes de llegar a Erenchun.
Del apeadero de Gauna sólo queda la explanación enmarcada por plátanos; los mismos árboles que prolongan su sombra por el camino asfaltado que se dirige a la cercana población de Gauna. El apeadero (12 km), de seguir en pie, sería un gran hito en la ruta. Tras saciarse de Llanada, la vía por fin gira a la derecha y se aúpa sobre las laderas de los Montes de Vitoria. En este punto la vía verde sufre notables cambios en la pendiente, el paisaje que la envuelve y su rectitud. El llano da paso a una atenuada ascensión atrincherada o aterrazada en la ladera a modo de magnífico balcón; los campos de labor ceden su sitio a un mágico hayedo acompañado de robles, acebos y arándanos, a veces clareado, a veces muy sombrío, que en otoño se viste de múltiples colores; y bajo los dictados de una orografía accidentada, el trazado se curva a compás de las laderas montañosas.
Poco más arriba la Vía Verde acaba por encauzarse por el barranco de Santa Lucía, donde alcanza una bifurcación (señalizada) a la altura de una balsa de agua: a la izquierda la alternativa al túnel de Laminoria; al frente la vía verde se alarga 600 m más hasta la valla que impide el paso al intransitable túnel de Laminoria o de la Divisoria (Km. 17). Antes del túnel quedan las ruinas de la casa del Túnel, un robusto edificio que se utilizó durante las obras del túnel como oficina de dirección y alojamiento de empleados. Más tarde albergaría cuatro viviendas para las familias de la brigada de vías y obras del tramo entre Atauri y Ullibarri. El impracticable y peligroso túnel de Laminoria pone fin a este tramo de la Vía Verde del Vasco Navarro.
Muchas fueron las historias sobre la construcción de la galería subterránea. Las brigadas de obreros e ingenieros que atacaban sus dos frentes tardaron dos años en encontrarse. Las apuestas sobre su encuentro o el error de cálculo en el trazado reflejaban claramente la ansiedad por su conclusión. Al final el cálculo fue casi perfecto. Tan sólo hubo una desviación de siete centímetros.
Sería una experiencia increíble que los usuarios de la vía verde pudieran cruzar el túnel. Lamentablemente, derrumbes e inundaciones no han dado margen para su recuperación. Sin túnel, la conexión entre la boca norte y la boca sur del túnel de Laminoira no ha sido sencilla técnicamente, ni resultará fácil para aquellos ciclistas o paseantes con un mínimo de forma.
De la Montaña Alavesa a Tierra Estella siguiendo las huellas del “trenico”.
De la ermita parte un camino hormigonado que atraviesa el arroyo y la pista a las canteras de Laminoria, y luego se convierte en una corta rampa que nos permite subir a la vía verde del FC Vasco Navarro, para plantarnos a 1,4 km más allá de la boca sur del túnel de Laminoria. Es una lástima no poder acercarse y ver de cerca la faraónica galería, pero la condición de la traza lo impide: se convierte en una pista de tierra privada y muy peligrosa, siendo la boca del túnel difícil de encontrar. No en vano canaliza el constante trasiego de vehículos pesados en dirección a las canteras de áridos que copan el Valle de Laminoria.
Los primeros pasos sobre el tercer tramo del FC Vasco Navarro dan la espalda a un solitario paso superior y se encaminan dirección sur (hacia la izquierda) en compañía de un enorme tubo metálico. La Vía Verde traza una larga recta aterrazada sobre el bravío cauce del Musitu, entre laderas montañosas cubiertas de quejigo.
A la altura del paso superior de Cicujano el recto trazado férreo se tuerce. A la izquierda aparecen la estampa de la pequeña aldea de Cicujano y su rotunda iglesia entre campos de labor rodeados de bosque. Casi al final de la curvatura aparece el bien conservado apeadero y la boca de entrada al túnel de Leorza(km 26,2). La galería tendría 200 m de siniestra oscuridad, dada su curvatura inicial, si no fuera por su iluminación artificial.
Una pasarela sobre la carretera a Cicujano y un pontón sobre el río Berrón permiten la entrada a Maeztu (km 27,6), localidad cabecera de municipio que cuenta con numerosos servicios. El trazado del ferrocarril perfila el casco urbano por su costado izquierdo. Al poco el firme de tierra da paso al asfalto y un carril bici de color rojo o bidegorri se prolonga hasta la flamante estación de Maeztu. El bonito y gran edificio de viajeros, hoy de uso municipal, marca el fin de Maeztu. El carril bici da paso de nuevo a un firme de tierra que, nuevamente acompañado del tubo metálico y emparejado a la carretera, atraviesa el puente de Peñasalada sobre el curso del Berrón-Ega y otro segundo puente sobre el canal de las Ferrerías.
Más allá de la ermita el camino es engullido literalmente por el arbolado. Se sucede un tramo delicioso junto a la orilla derecha del río hasta alcanzar el azud, el viaducto y túnel de Atauri (km 30,2). El viaducto de Atauri con 105,3 m de longitud y 8,5 m de altura se alza sobre siete arcos. Su curvada estampa es impresionante. Sobre él se ha instalado un área de descanso, desde la que se obtiene una bonita vista aérea del azud que retenía la cristalina corriente y alimentaba la regadera de Atauri.
El túnel de Atauri (en pleno proceso de recuperación, cuya apertura está prevista para el verano de 2011) tala el monte de El Fraile y da de lado al oprimido cauce del Berrón-Ega. Por ahora, sin el túnel, la ruta pone la vista sobre al paso natural del río y recurre a la senda de la regadera de Atauri. La deliciosa senda desemboca en la barriada de Atauri (km 30,6), donde se bifurca en dos alternativas: la derecha, por la iglesia, y la izquierda, por la parte baja, atraviesan el pequeño casco urbano.
Superado Atauri un camino de tierra nos lleva hacia la boca sur del túnel (km 30,8), donde nos reincorporamos al trazado original del ferrocarril. Nuevamente sobre la traza original del ferrocarril nos encaminamos hacia la estación de Atauri (km 31,5). El edificio de viajeros está en ruinas, aunque el ayuntamiento de Arraia-Maestu tiene la intención de restaurarlo.
A partir de Antoñana la traza original del ferrocarril ha sido ocupada, aunque se va a acondicionar una alternativa al lado del río para evitar la carretera. La alternativa planteada prosigue por la carretera local a Bujanda (A 3136) y la peculiar ermita rupestre de San Román, horadada en la roca del monte Muela. Por la carretera dejaremos a un lado la bonita estación de Antoñana, ahora en uso particular, mientras el pueblo con su campanario escoltado por inmensos paredones de roca queda atrás. Unos 600 m de asfalto más adelante, un cartel indicador nos invita a desviarnos a la izquierda. Se trata de un camino de tierra que, sobre un paso superior, atraviesa el tramo desahuciado de la plataforma del tren y desciende en paralelo a una trinchera ferroviaria.
Al final de dicha trinchera, la ruta se incorpora al trazado original del antiguo tren (Km. 36,7), convertido ahora en una ancha, larga y recta pista de tierra en el seno de la vega del río Berrón, (Km. 37,9). Este camino corre paralelo al denso sotobosque que cubre el río, entre campos de labor y los bosquetes de quejigos, constreñido por las laderas que preceden al llamativo monte Muela. Límite sureste del Parque Natural de Izki, la Muela es una inmensa mole caliza coronada por bosques de hayas y bujedos, con unos abruptos cortados meridionales donde anida una interesante colonia de buitre leonado.
Al llegar a una profunda trinchera ferroviaria, coronada por el arco de un paso superior, habremos de estar atentos. Superada la trinchera la vía se desvía de la pista principal, para salvar la cristalina corriente del río Berrón sobre el agraciado viaducto de Santa Cristina (Km. 38), construido con sillares y hormigón. Es de destacar también el paso por Alboredo y los puentes sobre el río Izki.
La vía solventa la transitada carretera A 132 sobre una estilizada pasarela de madera. Excelente mirador, desde ella no perderemos detalle del parque de Fresnedo, donde las aguas fluviales son retenidas en una generosa piscina, en torno a la cual gira un área recreativa con campos de juego, bancos y un amplio césped donde dejarse caer.
Km 46. Desde Santa Cruz de Campezo hasta Estella
En las inmediaciones de Zúñiga (km 46), la primera población navarra, surge la ruinosa estación de dicha localidad y una deliciosa área de descanso a la sombra de enormes plátanos. Este hito en el camino constata el paso del alavés valle de Campezo a la navarra Tierra Estella y anuncia un rotundo cambio en el paisaje. El recorrido por los homogéneos campos de labor llega a su fin. La vía se adentra ahora en el desfiladero de Arquijas, quizás la parte más agreste y montaraz de este tramo del Ferrocarril Vasco Navarro. La guinda la pone el viaducto de Arquijas sobre el río Ega (Km. 48,2) de nueve arcos y casi 30 m de altura. A continuación del viaducto, el ferrocarril optó por escapar de una orografía demasiado enrevesada y atravesar directamente la montaña excavando el largo túnel de Acedo o Arquijas (Km 48,4). El resultado es un largo paseo subterráneo que, con sus más de 1.400 m de longitud, constituye uno de los grandes atractivos de esta ruta por las frías y cavernosas sensaciones que transmite. El túnel tiene iluminación en todo su recorrido.
En las inmediaciones de Zúñiga (km 46), la primera población navarra, surge la ruinosa estación de dicha localidad y una deliciosa área de descanso a la sombra de enormes plátanos. Este hito en el camino constata el paso del alavés valle de Campezo a la navarra Tierra Estella y anuncia un rotundo cambio en el paisaje. El recorrido por los homogéneos campos de labor llega a su fin. La vía se adentra ahora en el desfiladero de Arquijas, quizás la parte más agreste y montaraz de este tramo del Ferrocarril Vasco Navarro. La guinda la pone el viaducto de Arquijas sobre el río Ega (Km. 48,2) de nueve arcos y casi 30 m de altura. A continuación del viaducto, el ferrocarril optó por escapar de una orografía demasiado enrevesada y atravesar directamente la montaña excavando el largo túnel de Acedo o Arquijas (Km 48,4). El resultado es un largo paseo subterráneo que, con sus más de 1.400 m de longitud, constituye uno de los grandes atractivos de esta ruta por las frías y cavernosas sensaciones que transmite. El túnel tiene iluminación en todo su recorrido.
Desde la población de Acedo la vía verde prosigue por la cuenca el Ega, atravesando las poblaciones de Ancín, Mendilibarri y Murieta (Km. 59,8). Poco más allá de esta última concluye el tercer tramo de la vía verde del FC Vasco Navarro.
Entre Murieta y Zubielqui el antiguo trazado del ferrocarril no se ha recuperado, debiendo utilizar caminos alternativos o la transitada carretera. En Zubielqui comienza el cuarto tramo acondicionado como vía verde del Vasco Navarro. Se trata de un carril bici de tres kilómetros que llega al destino final del antiguo tren, la Jocabea Estella.
Fuentes:
www.viasverdes.com y Asociación Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro
Entre Murieta y Zubielqui el antiguo trazado del ferrocarril no se ha recuperado, debiendo utilizar caminos alternativos o la transitada carretera. En Zubielqui comienza el cuarto tramo acondicionado como vía verde del Vasco Navarro. Se trata de un carril bici de tres kilómetros que llega al destino final del antiguo tren, la Jocabea Estella.
Fuentes:
www.viasverdes.com y Asociación Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro
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